El resurgimiento de la autonomía de los estados en el Sistema Federal Mexicano. Una necesidad.

  • Jorge E. Franco Jiménez
.

 

 

Las condicionantes impuestas por la pandemia en México y Oaxaca obligaron a que todas las autoridades que componen el sistema federal se enfocaran en el deteriorado sistema de salud del país, profundizado por la centralización, el recorte de recursos y la reestructuración llevada a cabo por la actual administración, la pandemia, ha demostrado su raquitismo para enfrentarla, consecuencia de que no se previo adecuada, oportuna y eficientemente como hacerlo de manera amplia y regionalizada congruente a la conformación regional adelantando las medidas y previsiones que hoy se han ido implementado sin haber aprovechado la experiencia de lo que ya ocurría en China y Europa

Este fenómeno ha impactado el funcionamiento del sistema Federal Mexicano no solo en económico político, social, emocional e inmunológico de acuerdo a las características locales modulan las actividades y responsabilidades dentro de cada  familia de los que habitamos la república como factores que modulan las actividades y responsabilidades dentro de cada  familia, sino al mismo tiempo evidenciado los efectos positivos que tiene este impase mundial como es el mejoramiento del  medio ambiente en el mundo, y la realidad del Sistema Federal Mexicano que hoy se materializa en una contradicción de fondo, la centralización agudizada y su no funcionalidad.

En el tema ambiental se ha difundido como la naturaleza ha recobrado ciertos espacios que se le habían arrebatado y dañado. En lo que toca al Estado Mexicano organizado formalmente como una República Federal Democrática compuesta de Estados Libres y Soberanos en cuanto a su régimen interior ha funcionado, con variantes de acuerdo con el Tlatoani en turno, de forma centralizada acentuada o  disimulada mediante convenios y reformas constitucionales que ciñen a las entidades a las decisiones del Gobierno Federal, en los que floreció como eje una estrategia común, la corrupción,  el dispendio de los recursos públicos y la complicidad que en ese contexto se propició.

El entonces candidato López Obrador aprovecho la experiencia de frustraciones políticos anteriores y los abusos del poder del gobierno saliente para obtener una abrumadora mayoría en la elección llegando a la presidencia como el paradigma de la no corrupción y de la austeridad republicana que le hicieron posible centralizar  de manera objetiva al Congreso de la Unión como poderoso brazo ejecutor para ejercer dos poderes, el ejecutivo y el legislativo, aplacando con ello al Poder Judicial Federal, específicamente a la Suprema Corte y a los Gobiernos de los Estados de la República. De la simulación pasamos a la realidad de la cuarta transformación, recuperar la hegemonía del poder, este es el cambio y promesa cumplida.

Sin embargo, la pandemia abrió el espacio positivo que muestra la disfuncionalidad del Federalismo Democrático sustentado en la división de poderes y la autonomía de las entidades contemplada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que opera, contradictoriamente, de manera hegemónica. La pandemia espoleó a los gobernadores de entidades con relevancia económica que han tomado sus propias decisiones para proteger y atender el derecho a la salud que afecta preponderantemente a Baja California, Sinaloa, Tamaulipas, Nuevo León e incluso, han ido más allá de las prevenciones y medidas tomadas por la administración central, haciendo uso de las facultades que les otorgan sus Constituciones locales.

Alejandro Murat ha reflejado en sus decretos los mandatos de la autoridad de Salud Federal y adicionado medidas coercitivas para evitar el contagio, las cuales son necesarias en estos momentos críticos en que no se conoce que exista un estado de incremento de contagios y casos graves. No obstante hay desconfianza en la población respecto a la realidad de los casos y de que, las unidades hospitalarias de salud del Estado, tengan los instrumentos de protección del personal y de los insumos para llevar a cabo las pruebas necesarias para prevenir el agravamiento del mal; ante ello se requiere, en mi opinión, que en ejercicio de las facultades que tiene el gobernador Alejandro Murat adicionara los decretos con un listado de los hospitales Covid19 públicos y privados que están obligados a prestar atención, sin discriminación, a todos los oaxaqueños que lo demanden para atender este mal.

Ello es una responsabilidad del gobierno local a fin de evitar casos lamentables como el de la ciudad de México, en que un paciente de la tercera edad transito dos días sin ser recibido en ninguna unidad hospitalaria por no ser derecho-habiente y no tener recursos, esto es lamentable y un caso grave de violación de derechos humanos, máxime cuando la secretaria del ramo evadió dar una respuesta adecuada misma que debe ser sujeta de responsabilidad y separada del cargo. Esta es una clara muestra de la disfuncionalidad del sistema federal centralizado, un presidente que asegura que el derecho a la salud esta garantizado para todos los mexicanos y un caso de un gobierno local que no lo hace.

El Sistema Federal debe recobrar su naturaleza formal, darle vida conforme lo exigen situaciones, como lo actual, en que se aprecia que la administración central no puede estar tomando decisiones que son de urgente necesidad que se percibe están enfocadas a la ciudad de México y Estado de México, en auxilio de Claudia Sheimbaun y Alfredo del Mazo, sin tomar en cuenta las características regionales de país, su estructura sanitaria y personal que conocen los gobiernos. La información Estadística, recomendaciones y medidas del Sub secretario Gatell no han logrado colmar las urgentes necesidades como se aprecia que sucede en el IMSS cuyo director está inmerso en la desorientación. Esta experiencia debe ser aprovechada para que los estados recobren su autonomía y el gobierno federal abra el espacio de las decisiones federales no centralizadas y los recursos.

La no corrupción y la austeridad no deben ser baluarte de la centralización, sino experiencia para que el elector en el próximo proceso para renovar la Cámara de Diputados motive el sufragio en la necesidad de equilibrar el ejercicio del poder en todos los niveles y la autenticidad de una República Federal de respeto a la división del ejercicio del poder y de la autonomía de las entidades y su régimen interior que garantice la funcionalidad en beneficio de la sociedad.

Por lo pronto hay que tener una demanda de amparo a la mano para obligar al sistema sanitario del Estado a no discriminar la asistencia a un paciente de coronavirus, sea derecho-habiente o no.

jfranco_jimenez@hotmail.com